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QUYCAUA MUYSCAS SUBA
LA MUSICA, LA DANZA, LA LENGUA, LA ESPRITUALIDAD Y LA COMUNIDAD HACEN PARTE DE NUESTRA HISTORIA ANCETRSAL, RECIENTE Y PRESENTE
HISTORIA DE LA COMUNIDAD MUYSCA DE SUBA
La historia de la Comunidad Muysca de Suba constituye una parte fundamental de la historia de Bogotá y de la Sabana. Su existencia contemporánea expresa la permanencia histórica de un pueblo indígena que habitó este territorio antes de la formación de la ciudad colonial y republicana, que atravesó los procesos de conquista y colonización, que estuvo vinculado a los antiguos resguardos indígenas y cuyas familias han permanecido en Suba a través de generaciones.
Por ello, la presencia actual del Pueblo Muysca de Suba no puede comprenderse únicamente como un fenómeno reciente de recuperación cultural. Debe situarse dentro de un proceso histórico de larga duración, conformado por la ocupación ancestral del territorio, la organización política y social muisca, la transformación colonial, la constitución y posterior disolución de los resguardos, la permanencia de las familias nativas y la continuidad de la identidad colectiva hasta el presente.
Esta historia forma parte de la memoria histórica de Bogotá.
1. Suba en el territorio ancestral muisca de la Sabana de Bogotá
Antes de la conformación de Bogotá como ciudad colonial, la Sabana era un territorio habitado, organizado y transformado por sociedades indígenas.
Las investigaciones arqueológicas, históricas y ambientales han demostrado que los pueblos muiscas desarrollaron conocimientos especializados para habitar y aprovechar los diferentes ecosistemas de la Sabana. El agua, los humedales, las lagunas, los suelos agrícolas y las montañas constituían elementos articulados dentro de una territorialidad indígena.
La investigación de Lorena Rodríguez Gallo sobre el territorio muisca de la Sabana durante la segunda mitad del siglo XVI demuestra que la ocupación indígena no correspondía a un paisaje estático o natural en el sentido moderno. Existían sistemas agrícolas e hidráulicos mediante los cuales las comunidades transformaban y aprovechaban las zonas inundables, entre ellos los denominados **camellones**, asociados a canales y otras formas de manejo del agua.
Suba se encontraba dentro de este amplio territorio muisca de la Sabana y desarrolló sus propias formas de organización política, social, económica, espiritual y territorial.
En la memoria histórica de la Comunidad Muysca de Suba, el territorio se encontraba bajo la autoridad del **Ubzaque Suba**, reconocido como autoridad principal del pueblo de Suba.
La importancia de Suba estaba relacionada no solamente con su ubicación geográfica, sino también con su relación con espacios de profundo significado espiritual, particularmente la **Laguna de Tibabuyes**.
2. Tibabuyes y la importancia espiritual de Suba
La antigua Laguna de Tibabuyes constituye uno de los lugares más significativos de la memoria territorial muisca de Bogotá.
La tradición histórica conservada por el Cabildo Muisca de Suba señala que en Tibabuyes se desarrollaba la denominada **“Fiesta de las Flores”**, espacio ceremonial al que concurrían autoridades de diferentes territorios de la Sabana para realizar ofrendas.
Este hecho permite comprender que Tibabuyes no debe ser interpretado únicamente como un ecosistema urbano contemporáneo.
Antes de la expansión de Bogotá, las lagunas y humedales formaban parte de una red territorial, productiva, social y espiritual que articulaba diferentes pueblos de la Sabana.
Por ello, la historia de Tibabuyes es también historia de Bogotá.
La transformación urbana de este espacio no elimina su significado histórico. Por el contrario, convierte su conservación, memoria y reconocimiento en elementos relevantes para comprender el patrimonio cultural de la ciudad.
3. Un territorio transformado por el proceso colonial
La llegada de los españoles a la Sabana durante el siglo XVI produjo una transformación profunda de las estructuras territoriales indígenas.
El proceso colonial introdujo nuevas instituciones políticas, económicas y religiosas, así como nuevas formas de apropiación de la tierra y de organización de la población.
La encomienda, la tributación, las formas de trabajo obligatorio, la evangelización y la reorganización de los asentamientos indígenas modificaron las estructuras existentes.
La investigación histórica demuestra, sin embargo, que estas transformaciones no significaron una desaparición inmediata de las sociedades indígenas ni de sus conocimientos territoriales.
Por el contrario, durante el período colonial coexistieron transformaciones impuestas por el nuevo orden con diferentes formas de permanencia y adaptación indígena. Determinadas prácticas de manejo del territorio y formas de ocupación sobrevivieron, incluso dentro de los espacios posteriormente organizados como resguardos.
Esta permanencia resulta fundamental para comprender la historia posterior de Suba.
4. Los resguardos indígenas: continuidad territorial en el período colonial
Uno de los mecanismos mediante los cuales se reorganizó la población indígena durante el período colonial fue el establecimiento de **resguardos**.
El resguardo constituyó una figura jurídica y territorial del régimen colonial. Aunque formaba parte de un orden impuesto sobre los pueblos indígenas, permitió que determinadas comunidades conservaran espacios colectivos de habitación y producción y mantuvieran vínculos territoriales durante generaciones.
La historia de Suba debe ser comprendida en relación con este proceso.
El antiguo resguardo constituye un elemento esencial para explicar la continuidad histórica de las familias muiscas que posteriormente permanecieron en el territorio.
Por ello, la historia contemporánea de la Comunidad Muysca de Suba no comienza con su reconocimiento institucional moderno.
Existe un antecedente histórico anterior: **las familias indígenas vinculadas al territorio de Suba y a su antiguo resguardo colonial**.
5. La transformación y disolución del resguardo de Suba
Durante el siglo XIX, las políticas republicanas modificaron profundamente el régimen de los resguardos indígenas.
La legislación orientada hacia la disolución y repartición de los resguardos produjo la transformación de la propiedad colectiva indígena en formas de propiedad individual.
En el caso de Suba, las fuentes históricas utilizadas por la comunidad ubican la **disolución y repartición del antiguo resguardo el 16 de noviembre de 1875**.
Este acontecimiento constituye uno de los momentos fundamentales de la historia territorial de la comunidad.
La disolución jurídica del resguardo significó una transformación de la estructura colectiva de la propiedad. El territorio fue subdividido y distribuido entre familias, dando paso a nuevas formas de propiedad y transmisión de la tierra.
Sin embargo, la disolución del resguardo **no significó la desaparición de las familias indígenas ni la extinción de su relación histórica con Suba**.
Por el contrario, las familias continuaron habitando el territorio, cultivando, criando animales, heredando parcelas y manteniendo vínculos de parentesco y pertenencia.
Esta continuidad familiar constituye una de las claves para comprender la existencia actual del Pueblo Muysca de Suba.
6. Las familias nativas y la continuidad histórica
Después de la transformación del resguardo, las familias indígenas permanecieron en el territorio.
Las tierras que habían formado parte del antiguo espacio colectivo fueron transmitidas entre generaciones, mediante herencias y otras formas de transferencia de la propiedad.
Durante este período, Suba mantuvo por largo tiempo características rurales, con actividades agrícolas y ganaderas y con una población vinculada estrechamente a la tierra.
La continuidad de las familias permitió conservar una memoria territorial que no dependía exclusivamente de la existencia formal del resguardo.
Esto es fundamental:
**la desaparición de una figura jurídica de propiedad colectiva no implica la desaparición histórica de las personas, familias y comunidades que la habitaron.**
La historia de Suba demuestra precisamente cómo una comunidad puede atravesar transformaciones jurídicas, territoriales y urbanas conservando vínculos de parentesco, memoria e identidad.
7. De la Suba rural a la Bogotá urbana
Durante el siglo XX, Suba experimentó una transformación acelerada como consecuencia de la expansión de Bogotá.
Los antiguos paisajes rurales fueron progresivamente urbanizados.
Las zonas de cultivo, potreros, caminos, humedales y espacios familiares quedaron incorporados a una ciudad en crecimiento.
La transformación fue profunda: los antiguos espacios rurales se convirtieron en barrios, vías, equipamientos y nuevas áreas urbanas.
Sin embargo, la urbanización no eliminó la presencia histórica de las familias muiscas.
La comunidad permaneció en el territorio y conservó vínculos familiares, memoria oral, lugares significativos y formas de identificación colectiva.
Así, Suba pasó de ser un territorio predominantemente rural a convertirse en una de las localidades más urbanizadas de Bogotá, sin perder completamente las huellas de su pasado indígena.
8. La existencia actual del Pueblo Muysca de Suba
La presencia contemporánea del **Pueblo Muysca de Suba** constituye una expresión de esa continuidad histórica.
La comunidad actual se encuentra vinculada a familias que conservan memoria de su ascendencia indígena y de su relación histórica con el territorio.
Esta continuidad debe entenderse dentro de un proceso histórico que comprende:
**pueblo muisca ancestral → territorio de Suba → organización política propia → conquista y colonización → resguardo indígena → transformación y disolución del resguardo → permanencia de familias → urbanización de Suba → reorganización comunitaria → continuidad contemporánea del Pueblo Muysca.**
No se trata, por tanto, de una historia interrumpida que desapareció durante la colonia para reaparecer siglos después.
Se trata de una historia marcada por transformaciones profundas, pero también por **permanencias familiares, territoriales, culturales y comunitarias**.
9. La importancia cultural de la Comunidad Muysca de Suba para Bogotá
La existencia actual del Pueblo Muysca de Suba tiene una relevancia que trasciende a la propia comunidad.
Forma parte de la historia cultural de Bogotá.
La ciudad contemporánea se encuentra construida sobre un territorio que antes de la expansión urbana estaba integrado a la territorialidad muisca de la Sabana.
Los nombres de lugares, los humedales, los cerros, las fuentes de agua, los caminos y determinados paisajes conservan huellas de esa historia.
La presencia actual de la Comunidad Muysca permite que esa historia no sea únicamente arqueológica o documental.
Es una historia que continúa siendo vivida por personas y familias que se reconocen como parte del Pueblo Muysca de Suba.
Por esta razón, la comunidad constituye un **patrimonio cultural vivo de Bogotá**, cuya importancia se relaciona con la memoria histórica, la diversidad cultural, la protección del territorio, la transmisión intergeneracional de conocimientos y la conservación de las relaciones culturales con los lugares ancestrales.
10. El territorio muysca como patrimonio vivo de la ciudad
La historia de Bogotá no puede comprenderse exclusivamente desde la fundación española de 1538 ni desde el desarrollo posterior de la ciudad republicana.
Existe una historia anterior.
La Sabana fue habitada y transformada por pueblos indígenas que desarrollaron conocimientos sobre agricultura, agua, territorio y organización social.
Suba forma parte de esa historia.
La permanencia de la Comunidad Muysca permite establecer un vínculo entre la memoria histórica del territorio y la Bogotá contemporánea.
Los humedales, cerros, fuentes de agua, antiguos espacios agrícolas y lugares ceremoniales no constituyen únicamente elementos ambientales o paisajísticos.
También son espacios cargados de memoria cultural.
Su significado se encuentra relacionado con las generaciones que los habitaron, con las familias que permanecieron en ellos y con las prácticas culturales que continúan transmitiéndose.
11. La historia continúa
La historia de la Comunidad Muysca de Suba no pertenece únicamente al pasado. Continúa en sus familias, en sus mayores, en la memoria oral, en los nombres de los lugares, en las prácticas culturales, en las ceremonias, en el cuidado del agua, en la protección de los humedales y cerros y en el ejercicio contemporáneo de sus formas propias de organización.
La existencia actual del Pueblo Muysca de Suba constituye, por tanto, un testimonio de continuidad histórica.
Desde el antiguo territorio del Ubzaque Suba, pasando por la transformación colonial, el antiguo resguardo, su disolución en el siglo XIX, la permanencia de las familias y la posterior urbanización, existe un hilo histórico que llega hasta el presente. Ese hilo está constituido por la memoria y por las familias que han permanecido vinculadas a Suba.
Por ello, **la historia de la Comunidad Muysca de Suba es también historia de Bogotá**.
Es la historia de uno de los pueblos indígenas que antecedieron a la ciudad moderna y que continúan formando parte de ella.
12. Una memoria que pertenece a las nuevas generaciones
Reconocer esta historia implica comprender que la diversidad cultural de Bogotá no se limita a las expresiones culturales contemporáneas.
También comprende la existencia de pueblos indígenas que poseen una relación histórica con el territorio anterior a la configuración actual de la ciudad.
La Comunidad Muysca de Suba mantiene viva una memoria que conecta a las generaciones presentes con quienes habitaron la Sabana antes de la colonización y con las familias que atravesaron los procesos históricos posteriores.
Por ello, preservar esta memoria significa también proteger una parte de la historia de Bogotá.
**MUYSCA IE NGA CHIQUYCA IE CHIMUCANSUCA**
**“Nosotros sabemos el camino del Muysca y de nuestro territorio.”**
Esta expresión representa la continuidad de un camino histórico.
Un camino que nace en el territorio ancestral, atraviesa las transformaciones de la historia y llega hasta las generaciones actuales.
Un camino que no solamente recuerda el pasado, sino que orienta la responsabilidad de las generaciones presentes de conservar la memoria, fortalecer la cultura, proteger el territorio y transmitir el conocimiento a quienes continuarán esta historia.
Rodríguez Gallo, Lorena. “Permanencias y transformaciones: el territorio muisca en la Sabana de Bogotá en la segunda mitad del siglo XVI”. *Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura*, vol. 48, n.º 2, 2021, pp. 363–398. Universidad Nacional de Colombia. El estudio documenta las formas de ocupación y transformación del territorio muisca de la Sabana y la permanencia de prácticas indígenas frente a las transformaciones introducidas durante el período colonial.
Triviño Cabiativa, Jeison. "Muysc ie nga quyca chimucansuca: El camino del muysca nosotros sabemos"
Documental Cabildo (1996)
Documental comunidad muisca (2015)
Documental comunidad muisca (2016)
Cable Imagen Noticias, (2014)
Capsula Canal Capital (2016)
En 1954, mediante el Decreto-Ley 3640, Suba fue incorporada al proceso de conformación del Distrito Especial de Bogotá, junto con otros municipios de la Sabana. Este hecho marcó una transformación decisiva del territorio: de un espacio predominantemente rural, agrícola y ganadero, pasó progresivamente a integrarse a la expansión urbana de la capital.
El crecimiento demográfico y los procesos migratorios impulsaron una rápida urbanización, acompañada por la parcelación de antiguas tierras rurales y la llegada de nuevos pobladores, constructores y proyectos inmobiliarios. En pocas décadas se transformaron profundamente las relaciones económicas, sociales, políticas y culturales de Suba.
En medio de esta transformación permanecieron las familias descendientes de los antiguos pobladores muiscas y vinculadas históricamente al territorio del antiguo resguardo. Estas familias conservaron vínculos de parentesco, memoria y pertenencia territorial. En este contexto adquirió relevancia la denominación “raizal”, empleada para expresar la pertenencia histórica a Suba y distinguir a quienes reconocían sus raíces familiares en este territorio.
Así, la incorporación de Suba a Bogotá no significó la desaparición de su historia indígena. Por el contrario, dio lugar a una nueva etapa: la permanencia del Pueblo Muysca dentro de una Bogotá en proceso de urbanización, convirtiendo a Suba en un territorio fundamental para comprender la diversidad histórica y cultural de la capital.
Capsulas, Canal Capital. (2016)
Capsulas, Canal Capital. (2016)
Por otro lado, las familias que no vendieron sus tierras comenzaron a perder fragmentos y hasta la totalidad de ellas, debido a que abogados, tinterillos y agrimensores cuando eran contratados para efectuar particiones, legalizar herencias o establecer el plano de las posesiones, les cobraban con una porción de tierra, y así iban ampliando sus posesiones por medio de la compra de los terrenos vecinos o el ‘robo’ mediante artimañas jurídicas. Los que vendieron o perdieron sus tierras, se vieron obligados a insertarse a la economía local como trabajadores o arrendatarios de las haciendas. (LONDOÑO, 2005, p. 350) La comunidad Muysca paso de oprimida a suprimida dentro de las narrativas oficiales de la Bogotá del Siglo XX, silenciando su presencia a nivel territorial, histórico y cultural en la región central del país.
En el año de 1990, familias desciendes del antiguo resguardo de suba iniciaron una lucha legal por la recuperación de las antiguas tierras usurpadas, este proceso de reivindicación territorial les permitió un año más tarde en el marco de la Constitución del 91 conseguir el aval legal por parte del Ministerio del Interior, convirtiéndose de esta manera oficialmente en el primer cabildo indígena urbano.
Nosotros no llegamos a la ciudad; fue la ciudad la que llego a nosotros
"La urbanización rápida y salvaje del territorio en menos de tres décadas, produjo la trasformación de relaciones económicas, políticas, sociales y culturales"
El Cabildo indígena Muisca de Suba fue reconocido como Entidad pública de Carácter Especial, (Decreto 2164 de 1995) el 20 de enero de 1991 por el Ministerio del Interior y el 25 de junio por la Alcaldía Mayor de Bogotá. Nuestra figura organizativa cuenta con Autoridades tradicionales, consejo de abuelos, Consejo de jóvenes, Consejo de mujeres, consejo de Salud, consejo de educación y consejo de territorio.
Asambleas Comunitarias, Procesos de Justicia Propia (ICBF, Policía, Ejercito, Intrafamiliar, SPA) incidencia política y garantía de derechos individuales y colectivos de la comunidad indígena Muisca. Personería Juridica, Representación legal.
Talleres de Lengua Propia, Tejido Tradicional, Danza y Canto propio. Grupo de Serigrafia para piezas comunicativas, Fortalecimiento de prácticas de medicina propia, Formación en partería tradicional.
Fortalecimiento de prácticas de huerta, protección de semilla nativa, protección de lugares sagrados. Campañas de limpieza de cerros y lagunas, fortalecimiento de conocimientos territoriales y memoria colectiva. Talleres de Soberanía y seguridad alimentaria tradicional.
"Nosotros no llegamos a la ciudad; la ciudad llego a nosotros"